tiempo
1. m. Duración de las
cosas sujetas a cambio o de los seres que tienen una existencia finita:
los relojes sirven para medir el tiempo.
los relojes sirven para medir el tiempo.
Si te preguntaran ¿qué es el tiempo?, ¿qué contestarías?
Probablemente dirías “pues lo que pasa”, “las horas, días,
semanas, meses, años…” o “la duración de las cosas”. También podrías buscar en
el diccionario de la RAE y hallarías 17 respuestas.
Pero yo creo que el tiempo para cada persona y según el
momento significa algo diferente. El tiempo es un conjunto infinito de
perspectivas.
A veces sentimos desperdiciar el tiempo, quizás sea solo un
presentimiento (dicen que no hay tiempo perdido) o quizás lo hagamos de verdad.
Pero probablemente sea un simple cambio de perspectiva.
Con el tiempo se aprende. Se aprende a medir y a valorar
todo lo que pasa por tu vida.
Porque hay horas que nos parecen eternas cuando esperamos
algo, fugaces cuando no deseamos su final. ¿Median lo mismo esas horas?
Y entonces te das cuenta de que el tiempo no sólo son horas.
El tiempo es la variable más frecuente en tu vida, de hecho,
es la única permanente.
Hay quien mide el tiempo en
páginas. Cuántas quedan. Cuántas he pasado. Y entonces te preguntas
¿falta tiempo o sobran páginas?
Hay momentos que se miden en palabras.
Hay quien mide el tiempo en planes. E intenta que cada plan
suceda al anterior. Sin espacio. Pero con tiempo.
Hay quien mide el tiempo en los días que lleva sin ver a
alguien, o en los que quedan para verle. Sin existir otra medida.
Los médicos, contando el tiempo en consultas. Los
profesores, en clases impartidas. Futbolistas, en partidos jugados y por jugar. Los
amantes, en besos dados y por dar.
¿Cuántas formas distintas le hace un hijo medir el tiempo a
sus padres? En noches sin dormir. En horas esperando. En momentos de orgullo.
En lágrimas. En abrazos. En fiestas de cumpleaños. En cambios. En sorpresas.
Podemos medir el tiempo en fotografías. Tiempos plasmados en
papel, recuerdos de un tiempo pasado.
¿Y si medimos el tiempo en deseos? Deseos cumplidos. Deseos
por cumplir.
Metas conquistadas. Metas por conquistar.
Oportunidades habidas y por haber. Esquivadas y
aprovechadas. Ofrecidas y perdidas.
Puede que haya alguien que mida el tiempo en las veces que
te ve sonreír.
Podemos medir el tiempo en personas. Las que han llegado, las
que han estado, las que se han ido o simplemente, las que han pasado por aquí.
Llegará el momento en el que midas el tiempo en canas o en
arrugas. Quién lo diría, parece ayer cuando lo medías en estampitas conseguidas
o en exámenes hechos.
Pero, ¿por qué reducir el tiempo a la simplicidad de un
calendario o un reloj?
Cada momento tiene su medida. Cada tiempo su perspectiva.
¿Y tú, en qué mides el tiempo?